miércoles, 29 de octubre de 2025

EL PASTOR DEL BELÉN. OCTUBRE


    Octubre, como todos los años, ha traído el stress a la ciudad, bocinas que suenan en las grandes avenidas, prisas, niños que son llevados al colegio; a una actividad extraescolar y de esta a otra, sin tiempo para disfrutar el espectáculo, que todos los años trae consigo octubre; vistiendo de ocres, naranjas, amarillos los árboles de los jardines, de las avenidas, de las calles y plazas.

    Desde mediados de septiembre, los empleados municipales y los electricistas de la ciudad; se afanaban por colocar arcos de luces entre una y otra acera de las calles; estrellas, campanas, y otras formas, cada vez más exóticas, y cada vez, más alejadas del espíritu navideño; eran colocadas en farolas: los pinos de Navidad comenzaban a crecer en algunas partes de la ciudad. Los niños acababan de regresar al colegio y la ciudad ya se preparaba para una nueva Navidad, demasiada alejada en almanaques, calendarios y agendas; pero parecía muy próxima en las calles de esta ciudad. 

    En los grandes almacenes y otras tiendas junto a las calabazas que anunciaban la inminente llegada de la importada fiesta de Halloween; había estanterías con dulces propios de la Navidad: polvorones, mazapanes; que invitaban a los consumidores a adelantar el inicio de las fiestas navideñas, a pesar de que, aún no habían sido fritos los primeros buñuelos.

    Las televisiones bombardeaba, de forma sibilino, a los hombres y mujeres de aquella ciudad, anunciando en sus espacios publicitarios las primeras colonias para ellos y para ellas. En agosto, como todos los años, aparecieron anuncios invitando a comprar lotería para el próximo sorteo del día 22 de diciembre, en los lugares de vacaciones, con el lema: ¿Y si toca aquí? ¡Qué lejos los fríos de invierno contemplando este anuncio en bañador, bermudas, con resto de sal y arena en el cuerpo de hombres y mujeres, que siempre compraban, al menos un décimo, por eso, de si toca aquí!

    El frío del otoño, aún, no se había hecho presente. Hombres y mujeres paseaban, a pesar de estar avanzado octubre, en manga corta, otros desafiaban a octubre con sus bermudas y pantalones cortos. Los puestos de las castañeras permanecían cerrados. Pero, en las calles estaban colocando las guirnaldas de luces como si diciembre estuviera ya a punto de aparecer en las hojas de calendarios, almanaques y agendas, y el calendario se obstinaba en decir que aún mediaba el mes de octubre.

Autor del Texto.- Víctor Hernández Mayoral.
Imagen.- Creada por inteligencia artificial.

EL PASTOR DEL BELÉN. EL SILENCIO DEL CLAUSTRO

    El otoño, también, ha llegado al Monasterio de la Inmaculada Concepción. Ha llegado vistiendo los árboles de la huerta y del claustro de...